lunes, 20 de octubre de 2025

Entrevista a Lucrecia Gómez Boschetti

 Literatura Disca: Entrevista a Lucrecia Gómez Boschetti


Rosenbaun, Sabaini y Vazquez

Alumnas del Seminario de Producción Textual de la Tecnicatura en Corrección Literaria (Facultad de Filosofía y Humanidades, UNC) entrevistaron a Lucrecia Gómez Boschetti, guionista de “División Palermo” y autora del libro “Cinco historias de una inválida imprudente y un poema para no perder la dignidad”.  Las preguntas abordan problemáticas como la relación de la escritura con el cuerpo, la dignidad y la figura de la persona disca en los discursos públicos.


Imagen de Lucrecia Gomez Boschetti con su libro "Cinco historias de una inválida imprudente y un poema para no perder la dignidad"


1. Estuviste recientemente en la Feria del Libro de Córdoba 2025. ¿Cómo fue esa experiencia y cómo se dio la invitación a participar? La invitación fue muy linda. Tenía miedo de que no fuera nadie, y encima me habían puesto en la carpa más grande. Pero me sorprendió muchísimo ver cómo se fue llenando y cómo la gente se sumó a la dinámica que había pensado. Fue mi primera Feria del Libro, y la invitación surgió porque la curadora de la feria es docente y amiga mía. Ella tenía muchas ganas de que hubiera un espacio de literatura disca, por eso me invitó y acepté la propuesta. 2. En este sentido de la lectura. Nos gustaría saber ¿Qué lees o qué consumís actualmente? ¿Hay autoras, artistas o discursos que te inspiren o te acompañen? Estoy muy enganchada con el formato audiolibro. No lo había probado antes de este año y se terminó convirtiendo en un momento muy especial: acostarme, ponerme los auriculares y perderme, disociarme en alguna historia. Dentro de la no ficción, estuve leyendo varias autobiografías. Una que me encantó fue Down the Drain, de Julia Fox, una modelo y socialité con una historia de vida muy intensa, fue de los mejores libros que leí este año. En cuanto a ficción, estuve explorando la ciencia ficción. Project Hail Mary, de Andy Weir, se volvió uno de mis favoritos, junto con Mickey 7, de Edward Ashton, y Piranesi, de Susanna Clarke. En total, este año leí alrededor de treinta y cinco libros en formato audiolibro; realmente se transformó en mi forma de consumir literatura. 3. ¿Qué lugar sentís que ocupa hoy la figura de la persona disca en los discursos públicos? Hoy en día, la figura disca es un horror en el discurso público. Especialmente desde el escándalo de ANDIS, se nota un retroceso enorme: desde la forma en que se nombran a las personas con discapacidades cognitivas, hasta lo fácil que resulta escuchar en ámbitos públicos y políticos palabras como “mogólico”. A eso se suma el desfinanciamiento. Siento que en Argentina había, más o menos, un consenso social de que, dentro de todo, se intentaba proteger a las personas con discapacidad. Mientras no se llegara al extremo de “cagar a palos a un discapacitado en una marcha”, parecía que estábamos bien. Pero últimamente pasamos muy rápido de la violencia discursiva a la violencia física. Y eso me hace pensar que estamos en una gran crisis. No solo por la situación concreta que atraviesa la población disca, las terapias, las emergencias, la falta de recursos, sino también por el modo en que se habla de nosotros. Estamos en una crisis discursiva y es urgente que emerjan representantes que puedan poner en palabras lo que está pasando, que encabecen esta disputa y esta lucha. Todo esto me tuvo muy mal en el último tiempo, porque cuesta disputar estos espacios cuando el nivel de violencia, especialmente política, hacia nuestro colectivo es tan alto. 4. A lo largo del libro aparece una relación muy fuerte entre el cuerpo y el espacio urbano: la silla, las calles, el transporte, las miradas ajenas. ¿Qué significa para vos moverte, literal y simbólicamente, por una ciudad que no está adaptada? Una vez escribí para una revista colombiana llamada Revista Dos Latinas un ensayo titulado “La ciudad me excluye, por eso soy tan puta”. Era sobre la época en la que yo salía con gente, ahora ya no porque estoy casada. En ese momento había encontrado una ruta que usaba siempre para ir a las citas, en lugares que eran accesibles. Como eran pocos, terminaba repitiendo la misma cita una y otra vez. A eso, en el ensayo, lo llamaba mi pequeña patria, porque era un mundo distinto al que yo podía acceder, un territorio que podía transitar y donde las reglas eran diferentes para el resto, pero no para mí. La idea era que, en el mundo compartido por todos, ellos podían moverse con libertad mientras a mí me costaba transitarlo. Entonces, tengo este pequeño mundo mío, donde ser senado y sesgado, pero mío al fin. Siento que hay algo de eso en la experiencia de moverse por la ciudad: si querés salir, estás obligado a transitar. Y probablemente la mayoría de las personas discas se identifique con conocer ya de memoria ciertas rampas, o con evitar algunas veredas porque saben que al final no hay una bajada. Es como una especie de mezcla que tengo en la cabeza mientras voy transitando la ciudad. A mí me pasa, por ejemplo, cuando voy a grabar: ya sé que para ir tengo que tomarme el 33 y para volver el 51, porque en ese horario los colectivos que me dejarían más cerca de casa suelen estar sin rampa. Por un lado, es agotador. Pero por otro, es interesante pensarlo como una patria distinta. 5. Tus relatos desafían muchos tabúes, sobre todo cuando se trata del deseo y la sexualidad de las personas con discapacidad. ¿Cómo vivís escribir sobre eso, sabiendo que sigue siendo un tema silenciado? Para mí fue todo un drama escribir sobre eso. No tanto por nervios o vergüenza, sino porque son cosas que después leyeron mis padres. Mi papá, específicamente, me dijo: “Avísame dónde hablás de eso, porque no lo quiero leer”. Fue un poco incómodo, sobre todo porque después me casé y resultó raro que mi familia, mi marido y mis suegros leyeran eso. Pero después me di cuenta de que la literatura erótica tiene un montón de diversidades, y me pareció correcto escribir sobre el tema porque, más allá del erotismo en sí, hay pequeños detalles sobre el mundo contextualizado en donde aparece ese erotismo, y ese es mi mundo y mi perspectiva. Me gusta mucho escribir sobre eso, y también disfruto ver la evolución que hay en mi escritura respecto al deseo. Sobre todo ahora, que voy creciendo y mi cuerpo va cambiando, esas son las cosas que están cada vez más presentes en mi vida. 6. En la entrevista de la feria del libro, mencionaste que, al despertar del coma, tu primer pensamiento fue que estabas más flaca, y que ese detalle tuvo más peso en ese momento que la noticia de quedar inválida. ¿Qué te reveló ese pensamiento sobre la relación que tenías, y que tenemos en general, con el cuerpo? Darme cuenta de que estaba contenta por estar flaca me hizo pensar mucho en los “chips” que tenemos en la cabeza, sobre todo las mujeres, respecto a nuestros cuerpos. Yo era una nena re chiquita, y cuando lo pienso ahora me parece un espanto… pero también me causa gracia. Un poco todo en mi escritura es eso: “qué espanto, pero qué gracioso”. Para mí es un tema, porque tengo varios mambos con la dismorfia corporal. Lo que estoy escribiendo ahora me resulta un montón, y aparecen relatos tipo body horror que me hacen pensar en eso: en lo complejo que es el cuerpo inválido de la mujer. El trabajo de mantener ese erotismo dentro de la fragilidad… porque si te pasás y de repente estás demasiado frágil o demasiado distinta, o no encajas en esos corchetes donde lo frágil se volvió “demasiado disca”, ya no sentís que sos atractiva. Es un problema, y es algo que estoy tratando como tema central en lo que escribo en este momento. 7. ¿Cómo fue el proceso de reconciliarte con ese cuerpo “otro”? ¿Qué cambió en la forma en que lo percibís, lo mostrás o lo escribís? Sobretodo relacionándolo con tu poema sobre la dignidad y ese fragmento que dice “Me construí una dignidad nueva cuando junté todos los pedacitos que había perdido y finalmente acepté la disidencia de mi propio cuerpo.” Hay varias cosas que formaron parte de ese proceso de reconciliarme con mi cuerpo. Yo me accidenté en una pileta, y por eso quedé con mucho miedo al agua, a ahogarme. El año pasado decidí que quería volver al agua, porque quería superar ese miedo, y todo esto coincidió con un momento en el que también estaba atravesando conflictos con mi corporalidad. La conclusión fue que no solo aprendí a flotar, sino también a nadar, e incluso a nadar muy bien. Había algo que me daba mucha vergüenza, como estar en malla, pero eso se volvió completamente secundario, porque el agua me dio una libertad increíble. Me pasó que la masa muscular de mis brazos aumentó, y el pensamiento que antes era “mis brazos están de tal forma” cambió a “este es el cuerpo que me permite nadar y estar en mi momento más feliz, que es cuando estoy en el agua”. Eso cambió por completo mi perspectiva respecto al cuerpo deforme, al cuerpo que tengo, porque este es el cuerpo que me permite hacer lo que amo en este momento. Me ayudó a enfocarme mucho más en el objetivo deportivo, algo que nunca había podido tener. Mi discapacidad es muy intensa y genera mucha minusvalía, así que encontrar un deporte en el que no solo puedo hacer un montón de cosas, sino también en el que soy buena, fue descubrir una nueva versión de mí: Esta Lucrecia deportiva, trabada, que va al gimnasio para nadar con mejores tiempos. Y me encantó eso.




domingo, 19 de octubre de 2025

Podcast: Escribir para existir

 Podcast: Escribir para existir


Isabella Sabaini Granda

   Podcast sobre Cinco historias de una inválida imprudente y un poema para no perder la dignidad, de Lucrecia Gómez Boschetti, presentado en la Feria del Libro de Córdoba 2025. Una reflexión sobre cuerpo, identidad y escritura desde una mirada disca.


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Podcast: Políticas de visibilidad

 Podcast: Políticas de visibilidad


Agustina Rosenbaun

    Lucrecia Gómez Boschetti puso en cuestión algunas de las lógicas que operan en las producciones audiovisuales de Argentina cuando se trabaja con la discapacidad.

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Podcast: De la palabra a la pantalla

Podcast: De la palabra a la pantalla


Morena Vazquez

    En el espacio de la Feria del Libro 2025 de Córdoba, Ayelén Ferrini entrevista a Lucrecia Gómez Boschetti por su participación en el proyecto "División Palermo"


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Políticas de visibilidad: representación de la discapacidad en las producciones audiovisuales de Argentina

 Políticas de visibilidad: representación de la discapacidad, inclusión y mercado 

Agustina Rosenbaun 


Dentro del ciclo de charlas realizadas durante la Feria del Libro 2025 de Córdoba nos encontramos con “Literatura Disca: experiencia de escritura en el guion de División Palermo”. En este evento, Ayelén Ferrini y algunas personas del público le hicieron preguntas a Lucrecia Gómez Boschetti, una autora y publicista cordobesa que participó como guionista en División Palermo, una serie de Netflix. 


 Lucrecia Gómez Boschetti y Ayelén Ferrini en el escenario de la Carpa Leonor Allende


Uno de los temas abordados en la entrevista fue el “Green Washing”. La guionista explicó que este fenómeno se da cuando la inclusión de alguien perteneciente a una minoría se convierte en el motor narrativo de una publicidad. Lucrecia lo considera un tema conflictivo y contradictorio porque cree que “como sociedad todavía no estamos del todo en ese lugar en el que pueda aparecer un discapacitado, un negro y un judío sin que sea un chiste”. Aún así, destacó que, al presentar a un discapacitado, el enfoque debe estar en el punto de vista y en lo que piensa la persona, no en su discapacidad. 

En ese sentido, la autora contó que en su experiencia como guionista de División Palermo, la clave del humor fue la construcción del código interno de cada personaje. Hubo un arduo trabajo en la configuración de identidades complejas para evitar que el motivo de la risa se reduzca a la discapacidad. Hacer funcionar dicha operación le permitió al equipo de la serie jugar con el límite, hacer chistes de “mal gusto” y no ser cancelado. 

La guionista manifestó su rechazo hacia la pregunta por los límites del humor y por la corrección política. Afirmó que la considera “una pregunta de mierda” ya que dichos límites son dinámicos, es decir que, dependen del contexto en el que se insertan y del código desde el que se construye el chiste. 

A su vez, Lucrecia criticó el nivel actual de las publicidades argentinas, lo calificó como aburrido. Por eso, su tarea como publicista está enfocada en agrandar el marco publicitario de nuestro país. En relación a la inclusión laboral de las minorías, expresó su deseo de “ver discapacitados trabajando de camarógrafos, de directores, de guionistas”.

El objetivo de Lucrecia es que la gente se ría y también reflexione con sus textos. Las experiencias de vida de la autora atraviesan todo lo que escribe. En sus discursos está explícito el punto de vista de una discapacitada, argentina, mujer “(y a veces gorda)”. Durante la charla, expresó que tomar con humor lo que le ocurre le permite desplazarse (y desplazar a los lectores) de la visión melancólica que suele aparecer ante la discapacidad. 


sábado, 18 de octubre de 2025

De la palabra a la pantalla: La representación disca en la literatura y los medios contemporáneos

 De la palabra a la pantalla| La representación disca en la literatura y los medios contemporáneos


Morena Vazquez


En el marco de la Feria del Libro, el martes 7 de octubre, a las 18 hs, en la Carpa Leonor Allende, Lucrecia Gómez Boschetti conversó con Ayelén Ferrini sobre “División Palermo”, serie de la que participó en la escritura de los diálogos. La charla se desarrolló en el formato de una entrevista, la cual se centró en el proceso de creación de la serie y en la vida de la guionista.


Lucrecia Gómez Boschetti y Ayelén Ferrini en la Feria del Libro 2025

Para contextualizar, “División Palermo” es una serie argentina que forma parte de la iniciativa “Industria Argentina” de Netflix. El programa presenta una guardia urbana inclusiva, creada para mejorar la imagen de las fuerzas de seguridad y que pone en riesgo su vida al enfrentarse sin quererlo con unos extraños criminales. La serie de televisión tiene dos temporadas y está conformada por un elenco de actores argentinos, entre ellos: Santiago Korovsky (Felipe Rosenfeld), Pilar Gamboa (Sofia Vega), Charo López (Paloma Gutiérrez) y Daniel Hendler (Miguel Rossi).

En el encuentro que tuvo lugar en la Feria del Libro, Boschetti nos relata cómo empezó en el proyecto “División Palermo”. Afirma que todo ocurrió en una fiesta de cumpleaños donde conoció a Santiago Korovsky, director, guionista y actor de la serie argentina. En ese momento, Lucrecia estaba escribiendo su libro y Korovsky pensando en el proyecto. Así, a través de un acuerdo mutuo, la escritora empezó como consultora donde exponía su perspectiva como mujer discapacitada. A medida que el programa avanzaba, Boschetti tomó un papel más importante: el de guionista, ocupándose de la corrección y el desarrollo de los personajes.

Con respecto al personaje de Pilar, este fue imbuido por la experiencia personal, la perspectiva y la personalidad de Boschetti. En su desarrollo querían que fuera, en palabras de la autora, “graciosa, pero no re picante”. Para ello, era importante crear un “código”, el cual funciona como una lógica interna o límite que se debe respetar en cada personaje. Así, el código humorístico es esencial, tanto en División Palermo como en el personaje que lleva a cabo Pilar.

Por otro lado, el proceso de escritura no fue sencillo. Al escribir para una plataforma grande, el grupo de guionistas se vio obligado a adoptar dos filtros: el del equipo de producción, por un lado; y el de Netflix, por otro. Esto causó que ciertos vocabulario y chistes, adoptados en Argentina, no se entendieran por parte de la producción. Más allá de esto, el proceso del guion implicó un trabajo cooperativo que involucró a todos los guionistas, ya que, tanto la construcción de los personajes como las situaciones planteadas se llevaron a cabo de forma conjunta.




Escribir para Existir: Identidad y Autopercepción en la Literatura Disca.

Escribir para existir: identidad y autopercepción en la literatura disca. 

La escritora Lucrecia Gómez Boschetti presentó en la Feria del Libro su obra más reciente, donde explora la escritura como herramienta para habitar el cuerpo y desafiar las narrativas tradicionales sobre la discapacidad.

Isabella Sabaini Granda.

Imagen del puesto adaptado con rampa en la Feria del Libro de Córdoba 2025.
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Córdoba, 7 de octubre de 2025. La Feria del Libro de Córdoba este martes tuvo una de sus jornadas con la presentación del libro Cinco historias de una inválida imprudente y un poema para no perder la dignidad, de la escritora Lucrecia Gómez Boschetti. El encuentro, realizado en la Carpa Leonor Allende y moderado por la periodista Ayelén Ferrini, reunió a un público que escuchó con atención a la autora reflexionar sobre cuerpo, identidad y escritura en clave de autoficción disca.


Cubierta de "Cinco historias de una inválida imprudente y un poema para no perder la dignidad" de Lucrecia Boschetti.

El libro combina relato, ensayo y poesía para politizar la experiencia cotidiana. A través de un lenguaje directo y una ironía punzante, la autora convierte el desplazamiento urbano, las frustraciones y los encuentros con otros cuerpos en herramientas narrativas. Córdoba aparece como una ciudad hostil, llena de obstáculos arquitectónicos y simbólicos, mientras Buenos Aires se transforma en el espacio el cual la imprudencia se vuelve libertad y pasa a ser la ciudad donde todo es posible.

El concepto de “inválida imprudente”, que da título a la obra, condensa la idea de exponerse deliberadamente como gesto político. Su imprudencia no es descuido, sino una forma de romper el mandato de invisibilidad que pesa sobre los cuerpos discas. Episodios como el de su cita con un “sugar daddy” o su travesía nocturna hacia un recital no son simples anécdotas: son actos de resistencia que convierten la experiencia corporal en manifiesto literario.

En la entrevista, la autora aclara que no busca convertirse en mártir ni enseñar una lección moral: “solo intento usar el humor para aprender a vivir la vida desde otro lugar”, expresó, reconociendo que la risa funciona para ella como un método de ayuda y escape ante lo que es difícil dimensionar del todo. 

El epílogo, "Un poema para no perder la dignidad", funciona como la culminación temática de la obra. Gomez Boschetti deconstruye la dignidad, despojándola de su carácter de estado permanente para revelarla como un ejercicio constante de pérdida y reconstrucción. Los versos iniciales sientan la premisa de una derrota cotidiana:

“Perdí la dignidad cuando tuve que mentir porque no quería admitir mi propia debilidad.,

Perdí la dignidad tantas veces.

Perdí la dignidad en 100, no 1000, no 1 millón de ocasiones.” 

Sin embargo, el poema subvierte la lógica de la derrota. La fuerza no reside en retener la dignidad, sino en la capacidad inagotable de crearla de nuevo a partir de sus fragmentos. La resolución es una tesis sobre la resiliencia:

“Cada vez que la perdí me construí una nueva con el fin de volver a perderla al día siguiente.

Me di cuenta de que construir una nueva me era igual de fácil que perderla.

[...]

Perdí la dignidad y la voy a seguir perdiendo porque descubrí que nunca existió resiliencia sin derrota diaria.”

En definitiva, Cinco historias de una inválida imprudente y un poema para no perder la dignidad no busca enseñar ni inspirar, sino existir con autenticidad y lucidez, reírse del drama y exponer la potencia poética de aquello que no encaja en los moldes de lo aceptado. Es una afirmación contundente de que, para ciertas voces, escribir no es una elección estética, sino una forma necesaria de habitar el mundo y de construir una vida en sus propios términos, aun cuando esos términos desafíen lo establecido.